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<title><![CDATA[Comentarios al libro: EFEMÉRIDES DEL CONFLICTO CRISTERO: 1852 - 1926 -- 1929 - 1992 (PRISMA CRISTERO)]]></title>
<link><![CDATA[https://www.biblioeteca.com/biblioeteca.web/titulo/efemerides-del-conflicto-cristero%3A-1852---1926----1929---1992-%28prisma-cristero%29]]></link>
<description><![CDATA[Para muchos mexicanos —probablemente más de los que nos imaginamos—, la Cristiada fue una guerra que nunca existió.
<br />Aquel episodio ha quedado desvanecido con el tiempo y las circunstancias en que se ha desenvuelto nuestra vida cívica y cultural, quedando reducidos sus protagonistas al precario y sugerente carácter rulfiano de fantasmas.
<br />Estudiantes de los ciclos secundario y preparatorio y aun del profesional, se declaran perplejos cuando se les pregunta sobre dicho fenómeno bélico de marcados tintes religiosos, y trastabillan mentalmente cuando se les pide intenten localizar el ámbito temporal y espacial que abarcó en un momento dado.
<br />Pero si no saben definir cuándo empezó ni cómo terminó, como tampoco en dónde, más todavía ignoran las causas que lo determinaron y los factores que lo mantuvieron como una herida abierta por donde nuestro ser nacional se estuvo desangrando abundantemente.
<br />Un limitado acervo historiográfico, nutrido en forma deficiente en los centros de enseñanza formal, inhibido a lo largo de la vida, ha generado tal hueco dentro de la memoria colectiva.
<br />Estas efemérides tienden a esclarecer los aspectos primordiales de las agudas disensiones entre la Iglesia y el Estado, espigándose al efecto entre las más diversas fuentes bibliográficas y hemerográficas, en el afán de lograr una interpretación lo más rigurosamente apegada a los acontecimientos históricos.
<br />Con el propósito de contar con un contexto amplio y profundo para el más cabal entendimiento de la Cristiada, la recopilación abarca del año de 1852 al de 1992, es decir, desde que nace el niño Achile Ratti, el futuro Papa Pío XI (prominente figura ultramontana del conflicto religioso que tendría su escenario sobre todo en el centro occidental de la República Mexicana), hasta que el Congreso de la Unión aprobó las reformas al artículo 130 (una de las más acerbas manzanas de la discordia) de la Constitución Política de los Estados unidos Mexicanos, por las cuales se reconoció personalidad jurídica a las Iglesias, permitiéndose a la Católica ingresar a un plano de actividad prácticamente normal, conforme a lo que demandaron durante largo tiempo los adversarios del Código Supremo en función de los puntos jacobinos en que con firmísima constancia arguyeron que más los afectaban.
<br />En ese período de 140 años se libra una lucha con escasas treguas y que alcanza su mayor encono en el lapso que va del 31 de julio de 1926 al 21 de junio de 1929, a partir de que se suspende el culto público en los templos, en protesta por las medidas legales y coercitivas contra el clero, hasta que el Presidente Provisional del país, Emilio Portes Gil, arriba a los arreglos o armisticio con los representantes papales, el obispo de Tabasco en trance de convertirse en arzobispo de México, Pascual Díaz y Barreto, y el arzobispo de Morelia elevado por entonces a la dignidad de Delegado Apostólico, Leopoldo Ruiz y Flores, las dos cabezas del clero que durante los años álgidos del enfrentamiento con el gobierno, manejaron el timón de la nave de Pedro en México, en medio de recurrentes peligros que parecían amenazarla con el naufragio del cisma o de la sumisión al poder temporal.
<br />]]></description>
<lastBuildDate>Tue, 01 Sep 2026 06:32:34 +0000</lastBuildDate>
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