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<title><![CDATA[Comentarios al libro: PLAZA DE TOROS DE EL PUERTO DE SANTA MARIA 1890-1899: HISTORIA DE LA PLAZA DE TOROS DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA ENTRE 1890 Y 1899]]></title>
<link><![CDATA[https://www.biblioeteca.com/biblioeteca.web/titulo/plaza-de-toros-de-el-puerto-de-santa-maria-1890-1899%3A-historia-de-la-plaza-de-toros-de-el-puerto-de-santa-maria-entre-1890-y-1899]]></link>
<description><![CDATA[Al iniciar la sigladura de este
<br />TOMO II -que abarcará el
<br />decenio: 1890-1899, dentro de
<br />la serie: CXXV Años de
<br />Fiesta Brava, celebrados en
<br />la Plaza Real de El Puerto de Santa María-,
<br />resulta a todas luces fundamental realizar una
<br />Introducción cuyo objetivo específico sea, por
<br />un lado, conocer resumidamente el panorama
<br />general que vivía el conjunto de la Fiesta
<br />Brava en dicho decenio, referido exclusivamente
<br />a las grandes figuras, y, por otro, en
<br />honor de don José María Rojas Guillén, -en
<br />modesto apoyo y complemento a su momumental
<br />e imprescindible obra de consulta para
<br />quienes deseen información sobre la Fiesta
<br />Brava, en la PLaza Real de El Puerto, desde
<br />su inauguración, titulada : «UN DÍA DE
<br />TOROS»-, antes de pasar a describir un
<br />resumen de lo acaecido a lo largo de las diez
<br />temporadas que integran parte de la magistral
<br />publicación citada.
<br />El año de 1890 fue aciago, por un
<br />lado, para Antonio Sánchez (El Tato) y, por el
<br />otro, para la Tauromaquia en su conjunto,
<br />porque no trabajando ya Antonio Jiménez
<br />Reverte, desapareció para siempre de la
<br />Fiesta Brava el tipo de matador aficionado,
<br />la figura que junto con Lagartijo y Frascuelo
<br />representaron la época de los lidiadores
<br />románticos, los que apechugaron con todo,
<br />sin importarles las divisas que fueran, para
<br />seguidamente abrirse la era del torero industrial,
<br />que llega hasta nuestros días, salvo la
<br />aparición afortunada de toda una serie de
<br />diestros revolucionarios -que rompieron con
<br />el toreo desapasionado que implantó Rafael
<br />Guerra Bejarano (Guerrita), que a nadie
<br />A
<br />INTRODUCCIÓN
<br />motivaba y que prácticamente no se retiró del
<br />toreo: los públicos lo echaron, como él mismo
<br />reconoció-, comenzando por Juan Belmonte
<br />y en nuestros días con José Tomás.
<br />La aciaga situación de El Tato se
<br />solucionó, pero la que padece nuestra Fiesta
<br />Nacional no tiene visos de arreglarse, porque
<br />para ello haría falta ramillete de diestros como
<br />José Tomás, que desprendan nuevos aromas
<br />de arte y valor, pero de esas perlas pocas,
<br />aunque no faltan. Pues sí, un día de ese año,
<br />un alguacil y un escribiente del Juzgado de
<br />Sevilla, se personaron en el Barrio de San
<br />Bernardo, en la humilde casa de Antonio
<br />Sánchez, aquél que décadas atrás fuera
<br />famoso torero sevillano, inutilizado para la
<br />profesión por la cornada que le infirió en
<br />Madrid el (07-06-1869), el toro de nombre
<br />Peregrino, de don Vicente Martínez, a
<br />consecuencia de la cual hubo necesidad de
<br />amputarle la pierna derecha. Hacía falta un
<br />milagro, uno más de los muchos que se han
<br />dado entre los grandes toreros de todas las
<br />épocas, y el milagro se dio....
<br />]]></description>
<lastBuildDate>Tue, 01 Sep 2026 11:40:43 +0000</lastBuildDate>
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