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<title><![CDATA[Comentarios al libro: SPLEEN DE PARIS]]></title>
<link><![CDATA[https://www.biblioeteca.com/biblioeteca.web/titulo/spleen-de-paris]]></link>
<description><![CDATA[Pocos años después de la publicación de Las Flores del Mal, Charles Baudelaire (1821-1867) comienza la redacción de estos pequeños poemas en prosa, considerada desde el principio como una obra profundamente innovadora y auténtico modelo de un nuevo género literario. <br> Por sus ambiciones estilísticas y por la voluntaria unión de la inspiración poética con la reflexión crítica; por el arte de evocar las visiones poéticas y rigurosas opiniones teóricas desde la óptica más esteticista, estos poemas ejercieron gran influencia: era el nacimiento de la prosa poética y, en cierto modo, de la poesía pura.]]></description>
<lastBuildDate>Sun, 30 Aug 2026 22:52:33 +0000</lastBuildDate>
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<title><![CDATA[#1 SPLEEN DE PARIS (Zoraima Maldonado Prieto)]]></title>
<link><![CDATA[https://www.biblioeteca.com/biblioeteca.web/titulo/spleen-de-paris]]></link>
<description><![CDATA[Baudelaire:&nbsp; tan bueno en verso como en prosa. Una muestra:<br /><br />  <p>Los chinos ven la hora en los ojos de los gatos. Cierto d&iacute;a, un misionero que se paseaba por un arrabal de Nankin advirti&oacute; que se le hab&iacute;a olvidado el reloj, y le pregunt&oacute; a un chiquillo qu&eacute; hora era.<br />El chicuelo del Celeste Imperio vacil&oacute; al pronto; luego, volviendo sobre s&iacute;, contest&oacute;: &laquo;Voy a dec&iacute;rselo.&raquo; Pocos instantes despu&eacute;s presentose de nuevo, trayendo un gatazo, y mir&aacute;ndole, como suele decirse, a lo blanco de los ojos, afirm&oacute;, sin titubear: &laquo;Todav&iacute;a no son las doce en punto.&raquo; Y as&iacute; era en verdad.<br />Yo, si me inclino hacia la hermosa felina, la bien nombrada, que es a un tiempo mismo honor de su sexo, orgullo de mi coraz&oacute;n y perfume de mi esp&iacute;ritu, ya sea de noche, ya de d&iacute;a, en luz o en sombra opaca, en el fondo de sus ojos adorables veo siempre con claridad la hora, siempre la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin divisi&oacute;n de minutos ni segundos, una hora inm&oacute;vil que no est&aacute; marcada en los relojes, y es, sin embargo, leve como un suspiro, r&aacute;pida como una ojeada.<br />Si alg&uacute;n importuno viniera a molestarme mientras la mirada m&iacute;a reposa en tan deliciosa esfera; si alg&uacute;n genio malo e intolerante, si alg&uacute;n Demonio del contratiempo viniese a decirme: &laquo;&iquest;Qu&eacute; miras con tal cuidado? &iquest;Qu&eacute; buscas en los ojos de esa criatura? &iquest;Ves en ellos la hora, mortal pr&oacute;digo y holgaz&aacute;n?&raquo; Yo, sin vacilar, contestar&iacute;a: &laquo;S&iacute;; veo en ellos la hora. &iexcl;Es la Eternidad!&raquo;</p> ]]></description>
<pubDate>Wed, 26 Jan 2011 22:58:54 +0000</pubDate>
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